domingo, abril 15, 2007

La margarita, la trini y el libro


Me quiere, mucho, poquito, nada, me quiere, mucho, poquito... nada. El fin de mi margarita, y el fin de mi ilusión. ¿sabia? ¿o una mera entretención para un poco de ocio?.
Compré el libro que anhelaba, que por fin, después de largo tiempo conseguía, pues, está bien, estoy un poco enamorada, no era para mí, era para él, mi compañero de ya siete meses. Lo envolví en un lindo papel con una cinta arcaica, que lo hacía perfecto.
Tu cumpleaños, y el mejor regalo. Todo indicaba que los planetas se alineaban a mi favor. Aunque sonó aquel > cuak, que fui incapaz de percibir.
Me coloqué el vestido violeta que te encantaba, después de odiarlo. Sólo iba a saludarte temprano, todo un rito tus cumpleaños. Llegué con pasteles y un corazón contento.
Con ojos exorbitantes me mirabas - ¡me lo regalaron! repetías como tal grabadora con el play hundido. Con un poco, para decir bastante incertidumbre, pregunté. - ¿el libro?, volviste a parecer la grabadora, con un si de compañía.
Se me calló el regalo perfecto, no creo que el cambio de portada pudiera ser algo muy llamativo. Tu amiga, ella, la tan agradable Trini, te lo había obsequiado con anticipación de tu fiesta, y ahora la tenías en tal altar. Sin sospechar que ella ta quería, pero te quería como su pareja, lo que más me molestaba.
Caminé con prisa a la tienda, un libro cualquiera, ya nada podría ser peor. El tuyo quedó guardado, por si algún día terminamos, te lo entregaba.

Esa misma noche, me hablaste, decías que ella era maravilloza, y que estabas cegado a tal hecho y a tus sentimientos, que la amabas, y que te perdonará por actuar así, que tal gesto marcó la diferencia. ¿Qué iba a hacer?, nunca le rogué a un hombre, ni mucho menos lo haría está vez, que me deja por otra. Más sólo me quedaba tomar una caja, e introducir los pedazos de mi corazón esparcidos por la habitación.
Partí rápidamente con dirección a casa, embalé tu caja de tus obsequios y al día siguiente, ya luego de almorzar te la fui a entregar, estabas algo triste, pero te dejé. Posteriormente con sorprea encontraste el regalo, que decía comprado hace ya un mes. Estoy segura que fue algo así, lo que te motivo a escribir aquella tarjeta que decía.
- soy un estúpido, sólo te quiero a mi lado denuevo y para siempre.

Dos segundos tarde en responderla, era fácil.
- no, no deseo un hombre, que un pequeño gesto, le haga un cambio inmenso.

Y así, hoy las margaritas me otorgan un te quiere mucho, ahora espero encontrarlo, quizá donde y cuando lo conozca.
¿ Quizá en un supermercado ? (risas), que imaginación.


Laura.
tiempo atrás.





> Bárbara

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, la verdad es q me encanto tu historia...es más me sineto un poco identificada con esto..
porque el amor es asi...
uno cuando se enamora no se preocupa de la grande q sea el regalo de la persona...sino de del sentimieno q nos kiere expresar con esa muestra de cariño..

Creo q la gente q actua asi es muy superficial...pero esto se puede cambiar...todo depende de uno...

jaja esupos....

ADioz!!!

Anónimo dijo...

Solo un susurro pasajero, una brisa que casi sin saber te toca la cara, tan sutil y tan acogedora, pero que solo notas que lo era cuando ya no esta ahi.

El amor.



P.S: Defendiendo al estupido.

Anónimo dijo...

mmm... esta me parece mas comun que las demas... es mas real... pero aun conserba el toque barbara salazar....
como el amor puro... lastima que tipos como ese... no lo puedan sentir y necesiten de una semilla para que quieran....

el amor a mi gusto al menos nace como generacion espontanea, no necesita de nada... sera por eso que nada lo destruye...

y si se destruye es pk no era amor...

esop..
opiniones...desde mi sinceridad...