Para los que llegaron,
pero demasiado tarde
Se encontraba con un café en la mano y buscando una copia de un libro que amaba, era uno que le regalaron cuando era pequeña y no podía creer que no estuviese ahí. Hasta que lo vio, sentado en una sofá, un chico lo leía entre sonrisas, así que decidió sentarse a su lado.
Espero diez minutos que él dejara el libro y se marchara, pero eso no pasaba, fue a rellenar su café y le preguntó directamente - ¿piensas dejar el libro en algún momento?. Él salió de su ensimismamiento y la miró directo a los ojos, tenía de esos ojos pequeñitos que cuando sonríes es como si brillaran, y se echó a reír. El chico dijo - No es un buena manera de conseguirlo, ¿No crees?. Conversaron durante diez minutos, ambos iban a la misma universidad, y en facultades cercanas, pero nunca se habían visto. Aún así les bastaron diez minutos para encantarse el uno del otro, no saben si fue el libro, la forma en la que comenzó la charla, o la química de sus miradas, pero él sabía que quería volver a verla.
Cuando se marchaba, le dijo,
- ¿Saldrías conmigo?.
Ella le respondió que si, mientras se sonrojaba.
- ¿Entonces dónde paso por ti?
- Solo dije que podíamos salir, no que te diría donde vivía, eso tendrás que averiguarlo.
Cada vez que él recuerda la primera conversación, cree que fue en ese preciso momento en el que se enamoró de ella, y sabía que no quería separarse de su lado jamás.
Han pasado cinco años, y nunca pudo averiguar donde vivía, solo supo que se marchó de la ciudad cuando terminó sus estudios, sabía que trabajaba para una multinacional, y quizás sería sencillo conseguir un correo electrónico, pero no se sentía con el derecho de irrumpir en su vida, después de todo solo fueron diez minutos y probablemente ella tampoco lo buscó.
Ese día caían chubascos, que empezaban a anunciar la temporada de lluvia intensa, partió por un café y tomó un libro al azar. Y la vio, la vio nuevamente y sentía como el corazón se le aceleraba, como si la vida le quisiera dar una segunda oportunidad, como si esa mujer estuviese destinada a volver a aparecer en su vida de la nada. En diez segundos derramó su café y reconstruyó su felicidad. Hasta que vio que alguien tomaba su mano, hasta que se dio vuelta y observo un anillo de compromiso en su mano, en otro diez segundo su vida dio un terremoto. Ella lo observó denuevo, le sonrió, y le pasó una nota cuando pasó a su lado. "Te esperé la noche de nuestra cita, y las cinco siguientes, en realidad te esperé un año entero."
Luego comenzó a llover como si el cielo se fuese a partir, casi como su corazón.
La esperanza,
solo alimenta la miseria
Laura