Para los que no saben amar,
Como me dijo una buena amiga "Los escapistas tienen miedo de amar y ser amados, y solo buscan aumentar el banco de corazones rotos". En realidad, el nunca me iba a amar más que con la palabra, pero seguramente no sentiría lo que yo siento cuando digo te amo.
La primera vez que dije te amo en mi vida, sentía una presión profunda en el pecho, como si el corazón latiera más fuerte y algo quisiera escapar de mi, eso era amor, y lo único que podía calmarlo era cuando decía "Te amo". Es cuando tomas el teléfono y escuchas su voz, te calma y arregla el día, que aunque estés a cientos de kilómetros por esos momentos sientes que estas acurrucada a él.
Tengo unas ansias inmensas de tomar el teléfono y saber que es de él, cómo estará, cómo van sus terapias, si una parte de él me extraña. Pero ya se todas las respuestas. "Estoy bien, van mejorando, y es mejor así, era el momento adecuado", en otras palabras "no te extraño". Con esa voz que ni siquiera se quiebra. Mientras yo por mi lado intento reunir todas las fuerzas para decir un sonoro y concreto "Hola, ¿qué tal?".
Te felicito entonces si tu misión era aumentar el banco de corazones rotos, porque te metiste en el mío sin que yo lo quisiera, y me hiciste sentir cosas que pensé ya no podía vivir denuevo. Cuando mi vida marchaba bien y egoístamente no quería compartir mis tiempos libres con nadie, entraste con un piquero digno de las olimpiadas, te colaste en mis panoramas diarios, y me hiciste desear que no fueran mis tiempos, sino fueran nuestros.
Quizás debí haberte advertido que soy una soñadora y una romántica, que soy más sensible que la población promedio, quizás eso hubiese sensibilizado tu cazería y hubieses dejado este corazón antes de romperlo.
Mi corazón sigue soñando que a menudo lo acurrucas, ahora siento algo en el pecho, pero siento un vacío, eso se llama dolor. En esos momentos mi corazón imagina que lo acurrucas más fuerte, hasta que pase, hasta que me calme o hasta que me duerma con la pena entre los ojos.
Que estuvieras a mi lado no sanaría todas las heridas,
pero haría que dolieran menos.
Laura

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