martes, julio 15, 2014
Lluvia ácida
Corrí bajo la lluvia, me saltó agua de los charcos a la cara y no pude evitar reír. Porque mientras me llenaba de barro, tu estabas en la otra esquina, esperándome sin paraguas y sin apuro.
Tomaste mi cintura y diste la vueltecita que adoras, aunque a veces me hace marear. Pero sobretodo, le da sentido al trayecto hacia ti.
Quise creer que el tiempo era eterno para dos jóvenes veinteañeros, que no nos perderíamos. La lluvia se volvió ácida, los charcos comenzaron a molestarme y ya había dejado de girar.
A veces creo que pude haberte detenido, haberte hecho bajar de aquel tren. No se sí era tu destino, si en realidad existe algo como aquello. Lo único que sé, es que sigues en aquella esquina, sólo que nunca llego hasta ti.
Al menos,
Me diste una vida
Laura
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1 comentario:
Me alegro de que hayas vuelto a escribir. Voy a leer los textos antiguos con tranquilidad para conocer más de su escritura y de como has madurado. =)
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