lunes, julio 14, 2014
Pasamos
Ella solía no ser ingenua, pero si era creyente. No de los que creen en dios, sino en los que creen en las personas. Pero llenó sus años con una gran lista de palabras bonitas y promesas sin cumplir. Era lógico que un día dejase de creer hasta en la más simple señal de un juramento.
Solía recordar todas esas frases que incluían los "para siempre", solía sentir su mano mientras dormía, el calor de su abrazo cuando estaba asustada. Pero pese a todo lo bueno, tenía un montón de sensaciones crueles, que la hacían llorar.
Era difícil para ella creer en alguien y no se le pasó con los años. Ya cerca de sus treinta y cuando pensaba irse a vivir a Europa, sucedió de nuevo. Simplemente despertó en ella a la niña que quedo congelada en el tiempo, se ganó su confianza en la primera sonrisa y para cuando le regaló el primer ramo de rosas, sabía que la mudanza no prosperaría.
No dejó de cumplir su sueño, simplemente tuvo uno nuevo.
Así como el tiempo pasa,
Todo pasamos
Laura
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