domingo, julio 27, 2014

Mejor fracasa

Equivocate por lo que hiciste,
no por lo que temiste



Cuando daba vuelta la esquina escuché mi nombre, aunque no sabía desde donde venía, sabía que eras tú, reconocí la voz de inmediato, y me quedé quieta esperando que llegaras a mi.

En el momento que estabas cerca, lo supe porque sentí tu aroma, cuando tocaste mi hombro derecho mi corazón entero se estremeció y cuando volviste a pronunciar mi nombre, ya sabía que lo que nunca te conté seguía tan intacto como siempre. No te había visto en cinco años, pero recordaba cada detalle de tu rostro.
Estabas mucho mayor de lo que recordaba, lucías cansado y tus ojos gritaban por un respiro.

Mientras hablabas, recordaba esos días posteriores a tu partida, cómo me había guardado los sentimientos que tenía hacia ti, porque me daba miedo herirte con el tiempo. Podía ver en mi mente mi reflejo en el espejo, cuando me regañaba por no contártelo todo.

Creí que no era tarde, que podía al mes intentarlo, que quizás solo serviría para aliviarme un poco. Cuando buscaba el coraje que no tuve en esos días, volví a la realidad. El verdadero motivo de tu estadía en Santiago. Estabas de paso, porque tus padres querían conocer a sus nietos. ¿Nietos? ¿Tienes hijos?. Me mostraste la foto de tu pareja, una foto familiar de los cuatro. ¡Como te miraba ella! No parecía amarte ni la mitad de lo que yo te amo.. amaba.

Lo que yo quería contigo, no lo pude ver hasta que ya lo tenías, no sabré si hubiese resultado, porque ni siquiera lo intenté. Cuando me despedí, y te di eso beso en la mejilla, inspiré tu aroma, tu esencia, sin darme cuenta observe como cerrabas los ojos, y supe en ese mismo momento que hubiésemos sido felices, pero nos dijimos adiós.


Hubiese sido mejor fracasar, 
que nunca haberte besado.

Laura

No hay comentarios.: