Para las personas fuertes
Desde que tengo uso de razón he participado en actividades que incluían independencia, campamentos de verano, torneos de ajedrez, entre otros. Era una pequeña persona, sin sus padres y sin miedo del mundo. Creo que eso me hizo crecer proyectando una imagen fuerte, y realmente me siento fuerte.
Ser fuerte no evita que te puedas romper en mil pedazos de vez en cuando, que puedas llorar desconsoladamente hasta las tres de la mañana, y más aún por alguien que ni siquiera le importa cuando estás sufriendo.
Creo que más que aceptar que se terminó, tuve que aceptar que perdí, que fracasé, y es que me da miedo el fracaso, porque no es algo que me suceda. Laboralmente lo suelo ver como una oportunidad, pero en la vida amorosa, perder es algo de lo que no me había sabido levantar.
Cuando pierdes la primera vez, no lo aceptas como tal, sino como un hecho de la vida, en cambio cuando te arriesgas en una segunda relación y tienes la idea de "si el me rompe el corazón, no lo voy a aguantar denuevo" y sucede, te cuestionas a ti misma tu personalidad completa.
Sientes que la gente que normalmente te ve fuerte y poderosa, te ve ahora reducida a una pequeña persona triste con la mirada pérdida y la mente en otro lugar. Entonces entiendes que algo anda mal contigo, y que tiene que cambiar, que es el momento para llegar al fondo del asunto y no repetir nunca más este fracaso.
Fracasé no cuando decidiste marcharte, fracasé cuando no pude pararme a la semana siguiente, cuando no acepté que había perdido y que así como llegaste tú, llegará otra persona. Fracasé cuando me estaba enamorando de quien no eras, porque el tipo que se fue, ese no tenía lo necesario para que lo amara, porque le faltaban agallas.
Fracasé, perdí.
Es tiempo de demostrarme que tan fuerte soy
El amor duele,
pero no me arrepiento de nada
Laura

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