Se suponía que la lluvia,
borraría tus huellas
Hace semanas había escrito que esperaba que pasaran los días o la lluvia se llevara tus huellas, pero la lluvia no hizo más que volverlas frescas. Hoy sentí esa punzada de dolor como si hubieses salido ayer por mi puerta. La lluvia gris no hacía más que nacer mis ánimos de tenerte abrazado a mi, de que me dijeras cosas lindas al oído y me quedase dormida en tu hombro.
Ya sé que quizás ha pasado más tiempo desde que todo acabó, que el tiempo que estuve contigo. Me declaro culpable entonces de vivir intensamente aquellos días, culpable de aun ansiar la felicidad que me hacías sentir, y culpable de aceptar que todo acabó, pero seguir deseando tu abrazo.
Ojalá la próxima lluvia,
ya no me recuerde a ti
Laura
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