Para mi amado y admirado esposo,
Han pasado 24 días desde que nuestra vida cambió y una pequeña señorita se ha integrado a este grupo familiar, pasando de ser solo dos a un grupo de tres.
Los días han sido díficiles desde la llegada a casa, me he cuestionado varias veces si la maternidad era para mi. Después de haber soñado por años el día en que me convertiría en madre, a mi misma me duele no tener la alegría a flor de piel y por el contrario, tener miedos, aprehensiones y ganas de escapar de este escenario, volver el tiempo atrás y ser solo los dos.
En este camino díficil del puerperio, en el cual las hormonas han dejado un caos en su paso, tu mi amado esposo, has mantenido cuerda esta familia, has sido la fortaleza en los días mas grises y el refugio ante la tempestad, tu abrazo sincero y sin juzgar, no ha hecho más que contenerme y entregarme un poco de luz cada día, para recuperar mi escencia y mis flores que ya casi marchitaban, pero has sabido revivir.
Eres mi mejor compañero, mi mejor amigo y el mejor amante que pude haber soñado, porque nadie nos preparó para esto, nadie nos enseñó que había un lado B de la maternidad que no era muy alegre, y tu has sabido estar presente y contenerme en cada momento.
Quiero agradecerte, nada en particular, sino todo, no puede ser menos que todo.
Quédate a mi lado siempre, que prometo hacerte feliz.
Así como tu lo haces conmigo.
Laura Mamá.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario