Para las penas de amor,
Cuando me detengo a pensar en mi corazón, siento que estuve en un campo abierto en el cual no era más ni nada menos que el objetivo, agarraste su flecha y la lanzaste directo a mi corazón, pero esta vez sin amor. Esta vez solo se desangró.
Siento que si te hubiese cerrado la puerta después de la segunda cita, mi vida seguiría feliz y tranquila, en cambio ahora, abriste una caja de pandora que me demorará meses en cerrar. Pero por ahora, no me arrepiento.
No me arrepiento porque duela menos, ni porque las separaciones me parecen sencillas, por el contrario. Si hay un motivo, es porque no me queda la duda de qué hubiese sucedido si lo intentaba contigo, aunque fracasara.
Lo que no sabías, es que soy más sensible que el resto del mundo, que una vez me hirieron tan profundo que la flecha se quedó desangrándome por meses. Lo que no sabías es que cuando yo tomaba tu mano estaba arriesgándome, y solo me arriesgue porque tu sonrisa me hacía sentir que todo estaría bien.
Siento que mis sentimientos te parecieran demasiado rápidos, que me encariñara en tan poco tiempo. Pero mi vida es así, tan solo con observar los ojos y las formas de hablar en cinco minutos puedo decidir si quiero seguir conversando o nunca volver a toparme a alguien. En una cita observo cada detalle en el cual sé si mis sentimientos serán de una noche o más de una.
Ya me di cuenta de mi error, mi error es confiar y entregar demasiado, abrir mi corazón confiando en que la contraparte no lo romperá.
Solía pensar que lo único necesario para una relación exitosa,
era querer sin pensarlo.
Por esto,
Hoy he dejado de creer en el amor.
Laura

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