miércoles, junio 06, 2007

mi poeta, mi corazón.


Estoy atrasada, bastante para ser exacta.
¿Puedes esperar tan sólo un minuto?
Y así apareciste, con un ramo de flores en la mano y mil te quieros en los labios. Susurrandome que no te dejara, y celebrando nuestro noveno aniversario, que por cierto, había olvidado completamente. Hábil me mostré agradecida pero demasiado atardada, por lo cual te deje con ganas de ver el regalo que te tenía, que a su vez se encontraba perdido en alguna vitrina, comentario que omití.
Salí del trabajo una hora antes de lo anticipado, por dos razones, para no encontrarte a la salida y a si mismo para poder comprar tu presente.
Peluches, chocolates, todo era demasiado cotidiano y común, y ahí dí con ese libro de madera que tenía tallada la cara de Violeta Parra, llevabamos nueve meses juntos, y no tenía la menor idea si es que eras aficionado a la escritura, pero como siempre digo, nunca es tarde para comenzar.
Haz de convertirte en el poeta de los libros, y yo en tu musa inspiradora. Soy algo loca, pero te quiero. Te quiero con mi vida, y algo llamado corazón.




Magda.

1 comentario:

Roberto Urra Sandoval dijo...

Pobre magda

ja

siempre le pasan cosas así


saludos amiga bárbara
que de bárbara no tenés nada