
Me parece impresionante como aún no te das cuenta de que de ti es de quien estoy enamorada, de como te niegas a escuchar mis gritos ahogados que incluyen mil te amos. Como no ves el brillo de mis ojos, que se encienden sólo cuando chocan con los tuyos, de manera repentina, y casi natural, casi, porque soy yo la que siempre los busca, y que espera tu mirada circudante.
Quizá sea por el hecho de que somos muy distintos, de que quizá yo no te parezca atractiva, ni emocionalente ni físicamente, o quizá es por el hecho de que nunca me atrevo a expresar lo que siento.
Aún no logro comprender tus gestos y miradas, no logró situarlas en el contexto de una personalidad, siendo que más que común, es algo cotidiano, y que siempre ha sido fácil. Eres como aquel asterisco que incluyen todos los libros, para explicar excepciones.
Muchas veces mientras camino por la costanera mirando las olas, pienso que podría hacerlo con la seguridad de tu mano, con el calor de tus besos y con la satisfacción de tus te quieros. Mas me pongo una chaqueta abrigada, y pinto mis labios con el labial que me regalaste para mi último cumpleaños. Espero que algún día dejes de decir cuan linda me veo con esa pintura palo rosa, y empiezes a probar a que saben.
Fui al bar que frecuentabas, con la intención de toparme en alguna mesa con tu aroma, mas sólo me tope con varios vasos de cerveza. Intenté dejar de beber, pero cada uno era por los meses que llevaba escondiendote mi amor. Creo que caí embriagada, pues amanecí dormida en un habitación solitaria, que tenia sólo tres peluches, un velador, y la pequeña cama, pusé los pies en el piso, al sentarme, y me clavé, era una rosa, una rosa rosa, que tenía una tarjeta y decía "Ten más cuidado, me preocupo".
Salí de la habitación en busca de quien me había llevado a aquel sitio, fui al comedor, a la cocina, a los dos baños, hasta que ví otra habitación, y ahí estabas tú, durmiendo, mi eterno enamorado. Me quedé mirándote hasta que la puerta de entrada se abrió. Fui hasta ella y una mujer castaña me habló
- no lo despiertes. Llegamos tarde ayer.
- ¿y tu quién eres?
- su novia
Fingí mirar la hora en mi muñeca, y salí apresurada diciendo que tenía un trámite importante. Bajé las escaleras corriendo y botando mil lágrimas que contenían algo así como sangre.
Contenían mi corazón desgarrado.
Amanda
> Bárbara
2 comentarios:
Pensé que era de nuevo esa sufrida de la magda.
"Salí de la habitación en busca de quien me había llevado a aquel sitio, fui al comedor, a la cocina, a los dos baños, hasta que ví otra habitación"
terrible ABC1
je
ya chau barbara, aprobado
Yo quiero un cuento feliz!
Pero igual está re bueno.
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