lunes, octubre 29, 2007

tarde niña, tarde.

Movimiento en caída libre


Apagué el cigarrillo, antes de fumarlo, diciendo por n-esima vez, que ya bastaba de fumar en la vida. Observé mi departamento vacío, y mis dos maletas a un costado. Con lágrimas en los ojos emprendí el camino, lejos de aquella ruptura reciente, y tan cercana al matrimonio, pero como decía siempre, el trabajo está primero.
Creo que iba a diez minutos del aeropuerto, cuando escuché la voz en tu oído, aquella fantasía desoladora, que me embargaba en la pena más amarga que no conocí antes. Hasta el día en que me dejaste. Yo que creía que todo lo hacía bien en nuestra relación, que cambié y mejoré por ti, pero eso no siempre es suficiente. Buscando la perfección, perdí la magia con la cual nos enamoramos, con la cual nos gustamos, y con la cual nos besamos la primera vez. En esa noche de verano, que tuvo una repentina lluvia, jamás pensé que volvería a tener la cara empapada, mirándote a los ojos.
Embarqué, con destino a Suiza, por trabajo, y como idea de distracción, me senté, con un asiento numerado que anunciaba la melancolía de la ventana, y la tinta que temblaba en mi cartera, escribí mientras todavía el avión no despegaba, mientras todos se acomodaban, y aguardan los dos asientos vacíos a mi costado, dos posibles acompañantes, extraños, con posibles traumas o fobias. Creo que pasaron cerca de cinco minutos cuando los conocí, eran una pareja, recién casada, que iban a su luna de miel. Y desbordaban aquella felicidad que un día soñé.

Pensé como buena creativa que soy, en bajarme de aquel avión, en tratar de recuperarte, y no pensar en el trabajo por un momento, pero ya sabes, el miedo era demasiado grande, y partí. Partí rumbo al continente europeo, sola, sin ti, ni tu amor.

Los meses me parecieron bastante largos, siendo tan sólo dos los que me demoró el trabajo. Pero maduré, crecí, y fijé mis nuevas prioridades, en las que tú estabas como debiste haberlo estado siempre, en las primeras. Volví con esa idea a Chile, volví con la idea de demostrarte que yo te amaba, y era la misma que un día conociste.
Pero sólo quedé en ideas y escritos, en frases hechas, y en actos imaginados, la obra terminó antes que saliera a escena, y tú habías encontrado un nuevo amor, más linda, más amorosa, y al parecer mejor que yo.

Me enseñaste el amor, me enseñaste la pena,
pero más me enseñaste a mostrar el corazón sin miedo, y a tiempo




Magda


Bárbara

3 comentarios:

Anónimo dijo...

=o !


ucha que la vende la laura <.< !



amoooooooooooooooooooooooor


te kiero :D ! aunk me deji solito por el mundo T_T


:D ! no tengo cuenta xD

Roberto Urra Sandoval dijo...

Esta magda no se de que se queja; la loca tiene un departamente ABC1 para ella, cuando quiere alguien la traslada a trabajar al extranjero y más encima se da el lujo de pensar en bajarse del avión por celos... nahh, está enferma, igual que otra.

El amor, el amor.


Que te vaya bien barbarita,
menos mal que subiste una entrada; ya no soportaba a ese marino sexy.

Anónimo dijo...

Pia:

lokita me gusta mil como escribes xD
cuidate millll
nos vemos en la U

admiradora? ZAAAAA...xDDDD
no t la crea tanto tampoco po loca!!!

bye ^^