viernes, marzo 21, 2008

Sonríe que sonrío

Para nadie,
o para todos



Dí vueltas al rededor de diez minutos, te esperaba para un encuentro casual casual como tú solías decirle a nuestras poco planificadas reuniones.
Pero todo parecía nada cuando llegabas y me dabas una de tus sonrisas, no te decía cuan enamorada me tenías para que no te sintieses tan seguro de mi corazón. Llevábamos cerca de tres meses de una relación sin nombre.
Ese día llegaste con un sombrero, que además se sentaba excelente. Me contaste los últimos chistes que habías aprendido, que según tú, la única intención era verme feliz. Me perdía cuando simplemente me mirabas, me acariciabas el rostro, y decía un que bueno que te crucé en esa esquina.
Me querías llevar a un callejón sin salida, me dijiste que viesemos un árbol hermoso que ahí había. Contra mi consentimiento, pero con tú mano tomando la mía impidiendome decir que no.
Lo ví y no era otro más que los mil del parque en el que estabamos. Pero cuando nos acercamos, comprendí. Habías escrito en su tronco si quería ser tu pareja.
Cuando terminaba de resolver que todos los hombres eran brutos, poco creativos e insensibles. Apareces tú, con la más linda sorpresa, que terminó con un corazón sacado de tu sombrero, como cualquier mago de función.
Haz de llenar mis espacios, mi corazón, y definir mis sonrisas.


Amanda




> Bárbara


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