Para los que desearon viajar,
o fueron forzados
o fueron forzados

En un instante perdí aquella sustancia amarilla que tenía entre mis manos, llamada felicidad, en otro instante perdí la sonrisa bosquejable en pinturas de artistas en alguna esquina de las infaltables calles recorridas, en un tercer instante caminé lento y débil, pero siempre mirando el cielo, sabiendo que todo lo sucedido era lo mejor que podía pasar para mí, y mi tranquilidad, sabiendo que escapé del laberinto que con tantas trampas, rocas y puertas falsas sólo me hacian caminar entre una espesa neblina, quizá en algún momento pasado desee volver, mas si lo pienso dos veces, extrañaré los riachuelos y las bancas al lado de las cascadas pero eso no es suficiente contra las abruptas pendientes y los acantilados resbaladizos.
Hoy tomaré una pasaje a Saturno, que me lleve de esta luna falsa, tendré que caminar veinte kilómetros antes de llegar a mi destino, pero sabré terminarlos, y en aquel transcurso recuperar todo lo que perdí o me arrebataron, comenzaré nuevamente a cubrir mi corazón de hierro, y ser menos sentimental, entregar mucho menos, olvidar las dulces sonrisas a regalar.
Y pensar que un día, quise hacer una cajita, que conteniese cien corazones dibujados por mi, y con mi puño y letra escribir un mensaje distinto para alegrarte cien días.
Sería recomendable que la fabricase para mi, quizas de un momento a otro puede ser una gran idea, y de otro al siguiente, ya me encuentre lejos de aqui.
Voy a cambiar, para no ser la misma de antes, lo prometo.
Laura
1 comentario:
leí
:*
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