De este modo, mi crianza fue con lo que mejor podian darme, amor inagotable y una personalidad que aunque fuese timida, tuviese sus limites y se supiese hacer respetar. Creci creyendo que el amor lo cura todo, y por eso amaba con locura.
Siempre me he considerado romantica y soñadora, desde hace casi diez años que escribo unicamente por diversion, pero mis historias no son de princesas. Yo no creci escuchando las historias de las princesas disney, creci escuchando historias de la mama gallina, la mama jirafa y como defendian a sus crias, eso mas que generarme una ferviente busqueda de un principe azul, me genero un amor a prueba de todo.
No creo en la figura del principe azul, de que exista alguien con las mas perfectas cualidades, tanto fisica como psicologicas, dudo que alguien llegue por mi en un corcel en ningun punto de mi vida. Mas bien espero alguien que tenga aspiraciones grandes como las mias, que sea generoso y quiera compartir un amor incondicional, como el que me enseñaron los cuentos de mi niñez. Pero si bien hay millones de hombres en este planeta, yo solo me he sentido atraida por algunos, y no han sido mas que errores. Porque los hombres egoistas no saben amar, y eso lo aprendi ya tarde, de golpe y porrazo, despues de pasar dos heridas al corazon, y lo sigo viviendo con esta ultima. Desangrarse es como golpearse en la cabeza y repetirte, no sueñes tanto, por favor no sueñes tanto.
Siempre he pensado que si quiero, puedo, eso me lo inculcaron de una forma que desconozco. Comence cuando tenia siete años y ganaba torneos de ajedrez a jovenes mucho mayores que yo, continuo cuando queria obtener el primer lugar del curso alguna vez, cuando queria la nota mas alta en la lectura de un libro complejo, que siempre me iba mal, cuando dije que queria tener puntaje nacional para no pagar por mis estudios universitarios, cuando trabaje en algo que me hizo sentir desafio, y perdi cuando la relacion que queria se rindio antes que estuviesemos cerca, aunque ahi parece que gane pero todavia no lo entiendo. Ahora, por ahora no obtengo conclusiones, solo estoy viviendo la pena del abanadono.
Siento ser mas sensible que el promedio,
y mira como me averguenzo.
Laura
1 comentario:
Laura, leo tu columna y me quedan varias cosas dando vuelta en mi cabeza. La primera es que me parece grandioso el que hayas logrado lo que te has propuesto hasta ahora, pero lamentablemente nadie puede controlar todas las áreas de su vida y por lo mismo suceden acontecimientos imprevistos y a veces tristes ... quería invitarte a ir mas allá de la pena y agradecer las enseñanzas y experiencias que nos brinda la vida, la verdad es que nunca me he enamorado como para dormirme llorando por alguien, pero si he querido y disfrutado con distintas personas. A veces creo que no se necesita mucho para ser feliz, que lo principal es darse cuenta que si uno es feliz basta para acercar tanto a otras personas felices como a otras no tanto. Lamentablemente no siempre la felicidad llama a más felicidad.
En lo personal yo me siento feliz porque me desafío diariamente, porque agradezco la suerte que he tenido, porque muchas cosas de las que tengo no las he ganado con mi esfuerzo, porque he pasado vergüenzas, me han gustado personas tan diversas que no se como pueden cambiar tanto las elecciones de una sola persona, porque me he equivocado muchas veces, porque me han pasado tantos chascarros que los llevo como emblema para reirme de mí, porque soy tan imperfecta que no me importa, porque ya no me asusta la oscuridad ni la soledad, ya ni siquiera temo a que alguien sea mejor en algún área que yo. Me da igual, sé que soy valiosa y única, tal vez muy distraida y poco deshinibida, pero así soy.
Que más da!
Espero que la tristeza vaya mutando hacia eso que llaman recuerdos y también experiencia, un abrazo.
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