
En verdad, estoy algo preocupada, quizá porque ya el brillo de tus ojos no lo quiero, y es que más bien, nunca lo tuve, pero lo deseaba. Tengo miedo, sabes, te temo, tanto como te quiero. Pero te odio, te odio porque no soporto tu coqueteo hacia otra, hacia otras.
Hemos de hacer un pacto imaginario, donde sólo yo sea testigo, de este amor imaginario, del que sueño cada noche, y extraigo un trozo de alegría de fantasía, que trato de transformar en realidad.
Soy un barco sin remos, y tu al único compañero de corrientes que deseo.
Quisiera que esto fuese tan real, y las palabras que te prolifero en silencio, no fuesen más que uno de los mil saludos por día, si habláramos de nosotros.
Que un te quiero se transforme en la respuesta después de cada mirada, y no en mi grito ahogado.
Quisiera gritarle al mundo que te quiero, y preguntarte tan sólo una vez, si algo conmigo quieres.
Tan sólo si supieras lo que siente mi corazón.
Emilia
> Bárbara
No hay comentarios.:
Publicar un comentario