Era ya de noche, y a las 23.00 salía al escenario, cantaba en un pub de barrio, de aquellos barrios encantados. Tenía su corazón roto y le dedicó la canción, a aquel joven, que la agobiada, nombrando sólo una vez el nombre de sus pesares. Cantaba demasiado bien, pero esa noche su voz tiritaba cuando se acercaba a un te quiero, cantó como liberación de sus dramas, intentando que su canción se introdujera en algún sueño de su desalentador de sentimientos.Al final se acerco para sentarse en una mesa solitaria, pidió una cerveza helada. Tres buenos tipos se le acercaron en distintos tiempos, los cuales rechazo con una cachetada, una palabrota y un vaso de cerveza en la cabeza.
Ella lo quería ver ahí, sentado detrás de un pilar, que no hubiese podido percibir, tomó su guitarra, la dejó en su casillero, soñando que una mano la acariacaba, se fue, queriendo que el la siguiese, diciendole que aunque no lo pareciese el tambien la quería. Que sus ojos y ella misma, eran más de lo que el buscaba ,y mucho menos de lo que deseaba perder.
Mientras caminaba por el borde de la playa, se detuvo a mirar las luces de los barcos, viendo sus ojos en cada destello, y escuchando un grito de auxilio en su corazón.
Él ya camina de la mano con otra. He de buscar otro, o seguir mirando las luces de los barcos.
Emilia
> Bárbara
1 comentario:
Este fue más simpático.
No me hubiese gustado ganarme un vaso de cerveza en la cabeza menos una cachetada. Extraño debe ser eso quizá porque nunca he visto a una cantante con guitarra en un pub. Soy un hombre de poco mundo pues aca en talca cantan puros trash(nochados).
Pero al final siempre hay otra y ella es la pobre victima y bla bla.
Siempre con tus oso yogiadas.
chau :)
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