Para el que ganó y,
Tú sabes donde está el sol, donde encontrar mi sonrisa cuando el viento me la arranca, sabes cuando necesito tu calor en un abrazo. Tú sabes ser quien yo buscaba, quien yo anhelaba.
Me dijeron que no dependiera jamás de una persona, que fuese independiente y que supiera ser feliz a solas, pues he decir que antes infeliz no era, pero lo que me faltaba para ser su contrario lo tragiste tú, tus chistes, tu alegría, o tu mera compañía. Has de tomar mi mano, para entregarme la seguridad carecída, el latido de mi corazón, y las risas al caminar sin ningún motivo.
Nunca le encontré mucho sentido a aquella canción que señalaba que el primer amor es el único, quien jamás se olvida, yo sólo conjeturé que los amores antes de ti, eran para hacerme notar quien era mi exacto complento, a quien valorarlo y saber ser su compañera.
Hoy tras caminar bajo el agua con tu compañía, tras cruzar rios e hundirnos en ellos, tras caminar por la playa e impregnarme de ti, sucede lo que menos deseaba, y menos tenía en mente.
Guardé la noticia de mi embarazado para cuando volvieras, cuando volverias de tu viaje de negocios, quería preparte una cena y entregarte unos zapatitos de bebé de regalo, como una vez observe en una publicidad en mi niñez. Pero no pude, quedé imposibilitada.
Lo recuerdo, era un día de lluvia, frío y estaba en cama leyendo un libro, pero era extraño, porque el frío nunca lograba vencerlo, estaba nerviosa, y pensaba en ti, en que el terreno estaba mojado y resbaladizo, tuve miedo. Volvía a mi libro, cuando sonó el teléfono, me consultaban con una voz preocupante si esta era la casa de ti, de ti amor. Me cogí el vientre, y respondí un nervioso sí, la noticia sucumbió en mis oídos como tal huracán azota una carpa en campo abierto. Corté y llamé mamá, estaba muriendo en vida.
Hoy te he venido a dejar un par de rosas de color celeste, porque sabes, ya lo sé, es un niño, y nacerá dentro de tres semanas, es una lástima que no estés aquí para verlo crecer, y para verme crecer a mi, que tuve que madurar a la fuerza, que tuve que dejar la maldita idea de que quería partir a tu lado, porque tenía un cable a tierra, que denominan cordón umbilical.
Me siento pérdida con tu presencia en no más que fotografías antiguas, sé que decías que si algún día faltabas que buscase otro amor, pero por hoy y mañana, quiero recordarte, quiero sentirte, quiero dormir para esperar soñar contigo y pensar que aún es ayer.
Te fuiste con mi corazón.
Con mis ilusiones, y mi dependencia.
Aún así, te amo.
Amanda
> Bárbara

1 comentario:
espectacular... me encantó. Y creo q lo narré de buena manera...
faltó acompañarlo de música como en la lectura de mi cuento .. xD pero bueno, buenísimo ...
oe cuántos seudónimos tienes ?
eso dificulta pasar a la historia oie !! ia lo toy leyendo "se hacia pasar por amanda, magda, emilia, barbara xDDD "
chau :D !
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