Para el que es amigo del miedo,
y por eso perdió al amor,
cuando lo tenía en la esquina.
y por eso perdió al amor,
cuando lo tenía en la esquina.

Era un viento gélido el de aquella mañana, me golpeaba la cara y me partía los labios, mis guantes estaban pérdidos en algún lugar recóndito de mi habitación, por lo cual mis manos estaba a un paso de la hipotermia, y tornandose de un feo morado que me asustaba. En una mano llevaba una bolsa de papel con flores secas, y la otra la movía intentado calentarla. Caminaba despistada cuando te topé sorpresivamente fuera de un café, caminábamos con similar destino, asi que me acompañaste, te había querido hace dos años, pero aún temblaba mi corazón al verte, te pedí guantes puesto que el frío se apoderaba de mi, como solución decidiste tomarme la mano, sin darme cuenta estaba unida a ti, decías que el contacto de dos personas hacía equilibrar la temperatura.
Y ahí estaba yo, caminando de tu mano, con el corazón agitado, y unos ánimos increíbles de decirte te quiero de una forma susurrante en tu oído. Lo grité en silencio, dentro de mí, pero no hacia ti.
Creí pensarte, creí soñarte, creí tenerte como ayer, todo en un mismo segundo, me desconcentré y solté la bolsa que llevaba en la mano izquierda, las que recogiste mientras yo quedaba impávida mirandote, amandote en silencio. Ten más cuidado sugeriste. Te puse frente a mi, o más bien yo me puse frente a ti, tengo que decirte algo, quize, lo intenté, pero no pude, a lo que proliferé un gracias tímido, te descolocaste por mi rara actuación. Y dijiste yo si tengo que decirte algo, ¡me estás pisando, y el taco se me entierra en los pies! . Me reía mientras me disculpaba, seguimos caminando, hasta que llegué a mi destino, me despedí con una gota de amargura entre los labios, y un deseo de besarte en el corazón. Esperaba el semáforo, mientras tu ibas a media cuadra, corrí, y te dije, en realida no tenía que decir nada, acto seguido, te besé. Creo haber guardado esos deseos dos años, mientras tu caminabas de la mano de otra, fue sin duda el beso mejor robado de mi vida. Quedaste pálido, me decías que me pretendias desde hace mucho tiempo, pero creía que yo te rechazaría, y ese miedo te dudaba a actuar en plan de conquista. Hombres, bobos e inseguros.
Pero ya es tarde amor, me voy mañana de la ciudad,
y no tengo boleto de regreso.
Amanda
> Bárbara
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