Perdimos enseres materiales
Había olor a cigarro, la música seguía fuerte, y yo continuaba pensando en el gran parecido de un tipo de la discoteque con uno de los actores nacionales, bebía mi jugo refrescante en compañía de una de mis mejores amigas cercana al ventilador y siguiente a esa negra puerta de emergencia, eran cerca de las 3.34 AM cuando yo miraba la escalera por la cual descendían unos gorditos, por lo cual un movimiento extraño lo consideré típico en relación a la masa de aquellos sujetos y el lugar donde me encontraba, pero continuaba, hasta que mi amiga me dijo "está temblando", yo la miré incrédula, hasta que otra mujer gritó al guardia "Está temblando, abre la puerta", ahí estaba yo moviendo me detrás del guardia, y saliendo al estacionamiento, era amplio y despejado al menos, me quedé del brazo de mi amiga mirando el frente, un casino imponente recién construido, sus vidrios reventaban y caían al piso, donde la multitud que se encontraba dentro de él corría despavorida a sus vehículos, los cuales salían tan rápido como les era posible, sin pensar en una réplica, ni en un camino cortado, sólo querían salir de ahí, miraba a mi derecha los autos en el estacionamiento del local saltando, estaba tranquila, pero por un momento pensé lo peor, pensé que la tierra se partiría, mientras trataba de localizar con al vista a otra de mis amigas y su pololo. Traté de llamar a casa, mi llamada entró en línea mientras aún ocurría el terremoto, pero corté por miedo a que entraran a casa a contestar y algo les ocurriese, el celular de mi padre ya no funcionaba.Terminado el terremoto, volví a llamar pero ya todo sistema de comunicación estaba caído, encontramos con nuestros otros amigos en el auto, conmocionados, y con gritos de personas con ataques de pánico. Esperamos calmos un rato para no toparnos con las réplicas en el camino, saliendo de ahí sólo era una espesa neblina, pero de tierra, las construcciones de adobe en su mayoría perdieron fachada o parte de ella, y las más desdichadas lo perdieron todo. No había sentido de tránsito en algunas calles, y la tierra y los troncos eran los obstáculos más frecuentes.
Primera parada casa de la piloto, ahora copiloto, desplazada por su novio debido a los nervios, todos estaban bien en su hogar, segunda parada, casa de mi amiga, y mi refugio temporal, bomberos tenia cortado el camino, no nos dejó entrar debido a derrumbes, la casa de la esquina estaba totalmente en el suelo, y su caída había tomado la calle entera. Todas las personas se encontraban en la calle, con pantuflas y con el poco abrigo que alcanzaron a tomar de sus casas, que se encontraban maltrechas, y era una osadía ingresar a ellas, al menos mi refugio temporal se encontraba bien, su familia estaba bien, pero con un fuerte olor a gas que me produjo un fuerte dolor de cabeza, debido a que entramos por algo de abrigo, pero hubo que salir con prisa debido a réplicas, no sabíamos que era la primera de una seguidilla que vendrían, cerca de cincuenta réplicas antes de medio día, poco a poco 5 grados Reitcher se volvía algo cotidiano, lo que en tiempo antiguos generaba conmoción y miedo.
La angustia de la incomunicación me tenía afectada sabía que mis padres se encontraban preocupados en casa, pero ninguna llamada una tras otra lograba entrar ni a la red fija, ni a los celulares, cerca de una hora más tarde desde el teléfono de mi amiga logro ingresar la llamada al celular de mi padre, sentía el llanto de mi madre detrás, y la relativa calma en la voz de mi padre me tranquilizó, ya sabían que yo estaba bien, y yo sabía que ellos también lo estaban, era cosa de tiempo volver a juntarnos.
Esa madrugada se hizo eterna, sin luz, sin agua , sin gas, rogaba que amaneciera y así la tranquilidad de la luz solar me calmase, las primeras fuertes réplicas amenazaban con repetir la experiencia, no teníamos mucha información, pero hubo una radio que estuvo ahí Radio Paloma de Talca, una voz relataba lo que sucedía y lo que estaba por suceder, traía la tranquilidad en la fría noche, que no sé si era tan fría, pero los nervios y la angustia hacían bajar la temperatura y congelar los huesos, el estómago estaba un nudo. Los generadores de energía que habían en dicha casa fueron útiles en demasía, la luminosidad que trajo una ampolleta en aquellos momentos fue bendecida.
Después de una larga noche se intentó dormir pero nada dio frutos, la preocupación por saber en que estado se encontraba mi familia no me dejaba tranquila, además que no sabía que sería lo siguiente que ocurriría en esta tierra.
Mi celular lo miraba cada quince minutos en búsqueda de una señal que nunca llegaba, la batería en cada momento bajaba más, el té mañanero me devolvió como dicen "el alma al cuerpo" necesitaba algún líquido caliente para reponer energía, ya que aún el frío me consumía.
Llegó la luz de día, y yo sólo me preguntaba en que condición se encontrará la carretera, además de por qué mi padre tardaba tanto en ir en mi búsqueda. Cuando ya avanzaba la mañana, me pareció escuchar una voz familiar, me asomé pero no era él, entretuve mi tiempo ordenando los libros en la pieza de mi amiga, y recogiendo algunos pinches caídos, el dolor que sentía en mis piernas era notorio, estaban cansadas por lo que yo creo era un síntoma de estrés, leí Mafalda para ocupar el tiempo y no angustiarme tanto, hasta que volví a escuchar la voz familia, no quise asomarme esta vez, porque no quería volver a desilusionarme, pero esta vez si era él, fue el abrazo que esperaba con tantas ansías y que al fin me traía algo más de tranquilidad.
Camino a casa podía ver la desolación apoderandose de los hogares, muchos caídos o dañados, postes de luz en el suelo o por caer, la carretera estaba hundida, agrietada, y los servicentros cerrados, yo sólo rogaba que nada malo nos pasara en el camino y que las réplicas esperaran mi retorno a tierra firme nuevamente.
continuará...
Laura

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