sábado, abril 10, 2010

rosas viejas, sonrisas nuevas

Para los sucesos
poco supuestos,
para las sonrisas no buscadas,
pero si encontradas
Sabía que el olor a rosas no duraría la semana, con suerte pasaría de los tres días, caminaba con las flores secas con dirección al basurero que se encontraba en la calle, para desterrarlas de mi vida, algo así como renacer sin ti, algo así como curar las heridas que dejó la venida de tu ráfaga de amor, y la ida de tu ráfaga de dolor.
Será como era el ayer antes de tal inclemencia, pero digamos que no estoy lastimada de forma incurable, sólo necesito tiempo y caminatas mirando de frente el sol. Romper un par de recuerdos viejos y botar tu presencia de mi al rededor. Recomponer lo que dejó caído tu huracán, y recuperar las amistades pérdidas por la separación inminente de mi mundo viejo, y que vuelva a ser el mismo de antes.
Recuerdo que estaba botando las rosas cuando alguien cogió la tapa del basurero por mi, y me dijo
olvídalo, no lo vi venir, ni mucho menos lo supuse, pero estaba ahí parado, mirándome con ojos dulces y su sonrisa tierna, me tomó una mano y me dijo " te quiero, no lo olvides ", el era otro personaje en mi vida, era el de los mensajes cortos y poco directos, el poco jugado que según el decía haberlo hecho ya todo, y al que seguía mirando como un amor no conveniente, intranquilo y sufrible.
Esa noche me desvelé, me quedé mirando por la ventana hasta tarde, cerca de las 3 A.M. lo vi, al chico de la tarde, pasar caminando con una chica guapa de pelo colorín con trenzas, sentí ganas de abrir la ventana, y decirle que subiera, que me respondiera porque andaba con ella, y porque tenía sus ojos dulces puestos en los de ella con tanta cercanía, pero no podía, pero quería, cuanto quería hacer eso.
Al otro día lo
vi, sin que el supiera que lo había visto, me acerqué, le pregunté que tal anduvo su noche, a lo que respondió excelente, luego le dije qué tal iba todo con su novia, a lo cual me dijo que no tenía, el terreno estaba completamente limpio observé, así que me dije, pues toma la iniciativa y lo invité a cenar a casa.
Esa noche cocinaba mi plato especial, en realidad era lo que menos me preocupaba, si siempre todo me queda bien, no sabía si ponerme flores en el pelo, pañuelos o hacerme trenzas, y qué tal si no le gustaba nada de eso. Luego me miré en el espejo y me di cuenta de lo boba que estaba siendo, sin lugar a dudas yo era
perfectamente encantadora, usara lo que usara siempre me vería dulce y querible.
Lo cité a las 22.15, pues sabrán que yo esperaba puntualidad, eran las 22.25 y yo creí que me había plantado, claro que sí, primer encuentro y plantada, esto era obviamente algo que tendría que olvidar, a las 22.30 tocaron el timbre, era él, perfumado y guapo, me saludó algo tímido, y yo más tímida aún, nos sentamos a conversar uno frente al otro, los hilos se iban, las pausas llegaban, hasta que decidí servir los platos, parecía encantado con el sabor y cuerpo de mis comidas, aunque, creo haber errado en la dosis de sal para él, porque el salero no abandonaba el lado de su plato. Luego de comer, jugamos cartas, en las que obviamente gané, y vi el odio en sus ojos, un odio bromista, nada grave, que con una sonrisa podía hacer desaparecer.
Se fue al balcón a fumar un cigarro, me quedé ahí, lo miré un instante desde a dentro, y supe que ya no quería que se fuera de mi lado nunca más, me acerqué a él, y no le dije nada, simplemente lo besé.


Cállame antes que diga te quiero,
después de eso,
no podrás dejar de mirarme.
Y cuidado, que no será sólo uno,
serán miles.
Te quiero, es sólo el primero.



Laura

1 comentario:

Anónimo dijo...

me pusiste mamon pequeña ... quiero ir a verte

te echo mucho de menos


Dios.