viernes, abril 16, 2010

Sin sentido, sin cariño. Insensible

Para la nostalgia,
para la tristeza.



Cambiame el día por la noche, el sol por la luna, las manzanas por peras, el frío por calor, haz el cambio que quieras, sólo te pido que me cambies el estar lejos por el estar cerca. Asi no me sentiré sola en la noche deambulando por las calles, así mi mano no estará helada con cada corriente de aire fresca, así mi brazo no irá colgando e irá amarradito a su cintura, así podré mirarlo cuando el sol dañe mis ojos, así podré besarlo cuando quiera, así podré quererlo y cuidarlo a diario.

Y qué tal si rompo todo, si me lanzo en el oleaje del mar y simplemente me pierdo, qué tal si doy pie atrás, si corro antes de que sigan mi camino, qué tal si cambio mi nombre, mi dirección y soy otra persona, qué tal si yo no estoy más.

Puedo comprar un pasaje sin retorno, un abrigo café, un cuaderno y un lápiz, puedo viajar y escribir, luego con algo de suerte publicar un libro de aventuras sin más que yo, y mi abrigo, definitivamente sería algo revolucionario en mi comportamiento, y demasiada suerte idealizada, lástima que no se venda en frasquitos, y no quede más que en mi memoria.

Quizás no pueda viajar sin retorno, ni perderme por la eternidad, pero puedo ser turista novata por un día, caminar en calles que a nadie entretiene, y no tener rumbo ni sentido, sólo ver el mar y encontrar con él la solución de orientación.

Sostuve entre mis manos un pequeño espejo, me miré cinco minutos, por última vez le lanzé el humo del cigarrillo, me dije no más y lo boté.

Quiero ser tal insensible que nada afecta, que nada daña, que nada entristece.

No más una pena,

no más una lágrima,
no más nada. ¿Está bien?


Laura

PD: me da lo mismo si no te gusta, me da lo mismo si no me quieres. El blog tiene mi nombre, ¿vale?

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