viernes, enero 28, 2011

¡No lo extrañes, date vuelta y corre!

Para ti,
que no haces lo que quieres,
por miedo, orgullo,
o alguna estupidez así.



Despertó en un parque, cerca de la laguna, con un dolor de cabeza horrible, mientras una niña pequeña tenia su cara frente a la suya y la miraba horrorizada, dijo "pareces enferma" al momento que su madre la llamaba para que se fuera con ella.
Observó su reflejo en la laguna, se veía atroz y se enjuagó la cara con el agua que olía pésimo. Lo último que recordaba era tener cincuenta chelines, revisó sus bolsillos pero no había nada, ahí su laguna mental se rellenó al mirar hacia su izquierda y ver la botella de licor vacía.
La noche anterior había sido horrible, discutió con todas las personas que quería, por traiciones y olvidos, resolvió estar mejor sola, pero en ese mismo instante prefería no estar, se olvidó de los temores de siempre, ser violada, asaltada o secuestrada. Sólo compró una botella y la bebió por las calles.
Luego de estar tres horas tirada en el pasto, se dirigió a su pequeño apartamento, donde se duchó, bebió un café cargado. El problema es que el dolor de cabeza no cesaba, y las aspirinas habían acabado, tomo unas gafas y partió a la farmacia.
Cogió un taxi tras una breve espera, casi se queda dormida antes de llegar al destino, bajó al local y volvió a introducirse en el vehículo para ir de regreso. Llegando a casa, mientras abría su bolso para sacar el dinero, lo vió a él, su novio, tocaba el timbre y golpeaba la puerta incanzables veces. Le dijo al taxista que la dejara una cuadra mas allá. Espero hasta que se fuera, y volvió a casa, no era que no quisiera enfrentar los problemas y tomar las decisiones finales finales, era sólo que aquel no era el momento, simplemente había enviado lejos a todo el mundo y por ahora todo estaba bien así.
Entro al apartamento que ardía en aquellos días de febrero, y aun no podía pagar por el aire acondicionado, sólo había que abrir las ventanas y rogar por una brisa fresca. Tomo la aspirina y se quedo recostada en el sillón que tenía sombra, prendió la radio, pero bajito.
Horas más tarde tomó su celular, tenía cerca de treinta llamadas pérdidas, así que sólo volvió a apagar el equipo antes que volviera a sonar.
Abrió una botella de vino y comenzó a pensar en la oferta de su empresa, la necesitaban en una pequeña ciudad bastante lejana. Llevaba dos semanas pensándolo, prendió su celular y llamo al jefe "¿Cuándo parto?". Tenía dos días para hacer sus maletas y partir por un año a hacer funcionar la nueva sucursal. Llamó a lavandería y llevó toda su ropa sucia.
Un taxi la recogería a las 20.00 hrs, no le avisó a nadie, sólo dejó una nota en el apartamento por si alguien de los que tenía llave se le ocurría entrar, pero era una nota no amigable.
Cuando subió al automóvil se dio cuenta de que estaba sola, de que nadie le daría un abrazo antes de tomar el vuelo, ni nadie le dirá cuídate o te extrañaré.
En el aeropuerto estaba su ex-novio, recordó que le había comentado algo de una beca de intercambio, la que al parecer lo tenía en aquel lugar, pasó tratando de que no la viera, pero ella no pude evitar ver que estaban todas sus amistades, o ex-amistades, era como si de pronto retrocediera un poco de tiempo, y alguien si estuviese ahí para botar un lágrima en su partida.
Compró un café y se fue a la sala de embarque, sólo que cruzó miradas a la distancia con el chico, se dio vuelta y caminó para tomar su avión, mientras caminaba, empezó a llorar.


Laura

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