Para la fé,
que partió sin aviso
que partió sin aviso

Estaba en la ventana, simplemente mirando el cielo, con una copa de vino, y un cigarro en la mano, y sucedió, vi la estrella que nadie ve durante el día, la que nadie observa porque sólo la ignoran, fue la esparenza a que dicha luz aun no se apagaba, y que dicho querer aun era sostenido por la punta de un iceberg en proceso de congelación. Fue cuando me miré al espejo y el humo del cigarrillo nubló mi reflejo, dejé de estar cuando debía estar más presente que nunca, deje de existir cuando la fé se me escapó dentro de un globo directo al cielo, pero esperaba que la atraparan las nubes y en alguna lluvia volviese a mi, como quien sueña con peter pan, creí que todavía existirian constelaciones por descubrir, iluso, ilusa o que se yo.
Fue cuando ví el mundo real, cuando noté que no era nadie más que un ser, con la sonrisa pérdida, y los ojos envidriados, cuando fijé mi vista dentro de mi corazón, cuando se produjo el quiebre, y la energía se agotó, cuando la pena inundó el pequeño bote, y los baldes eran insuficientes, cuando la naranja perdió el color y se transformó en gris porque todos la olvidaron. Fue cuando cayó y no supo como levantar, cuando quedó herido y dudó en poder seguir, pasado, ¿o presente?, incógnita mayor.
Creí ver el mundo en mi mano, fue cuando se rompió y noté que no conservaba un sólo pedazo, fue cuando me minimize y el gran gigante azul se transformó en el consumidor de sueños y anhelos.
La verdad es que los pensamientos escaparon de órbita, la concentración se volvió turbia, la voluntad se guardó un cajón en el que se perdió la llave, y el miedo toma mi mano, la valentía está encarcelada por la agonía.
Las frases de ánimo que queden mejor en los textos, y las sonrisas las guarden para tarjetas de navidad.
Procesamiento de vida.
Que digan lo quieran, poco vale.
Laura
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