Para ti,
mi singular amiga,
es hora de abrir tus ojos.
es hora de abrir tus ojos.

Depende de ti ser feliz, eso es lo que dicen siempre, el problema es que tu felicidad es dependiente del entorno, y el problema es cuando queda en manos de miserables que no te miran a los ojos mientras te apuñalan por la espalda, de esta forma tienes que aprender a caer y parar, reparar en que fue una lucha más, de los cientos que vendrán, que tus pies se cansarán de recorrer el mismo camino siempre, porque hay alguien que se encarga de desviarte e intenta perderte, mantente firme mirando el sol, no cierres los ojos, míralo hasta que simplemente el no te deje verlo porque te encandile, rompé rompé, ese misticismo que trae consigo la vida.
Ella se llamaba Ámparo, estaba cerca de cumplir los veinte más un años, el problema es que siempre que había jugado por un tipo, este tipo habia resultado demasiado dañino, o demasiado basura, lo cual le había hecho fabricarse una sillita, esperando que llegara al que ella denominaba historicamente, como su príncipe.
Siempre resulta díficil lidear con el pensamiento ajeno, y más a ella, era un asunto de suma preocupación que la hacía doblegarse intentando olvidarlo por un buen rato, jamás creyó que el que llegaría de verás sería un principito, algo más corto en edad que ella, pero una brecha algo díficil de afrontar, resultó que aquel sujeto, era más valiente, mas caballero y más dulce, que cualquiera de los señores que presentan su misma edad o algo mayor, más experiencias pero no más perfección.
El se llamaba Gáspar, era un tipo vivaz y alegre, preocupado por excelencia, y lo más importante la quería hacer feliz, quería respetar sus espacios, y más aun alejarse cuando la multitud lo pidiese de forma inconsciente por las meras normas conductuales, el buscaba una, y sólo una cosa, su sonrisa, pero a su lado, espera que la la muchachita esta se decida por fin, entregue sus fichas y no se quede deambulando luego en lo que pudo ser y no fue.
Es mejor vivir de errores que de inquietudes, es algo que aprendes con el tiempo, aunque nunca se termina de aprender, quizás el oleaje es demasiado débil, y el sonido del mar no penetra en sus oídos, pero todos le dicen ve a la chica de la chaqueta mora, vive y adquiere historias, da lo mejor de ti, y si no resulta, pues tienes que estar tranquila que tu pusiste tu corazón en la mesa, y fuiste sincera.
Hay una línea débil que separa la tranquilidad de amar, y esa misma la inmóvilidad de la movilidad.
Preocupate por ti, y no por los demás, que las multitudes olvidan todo, menos el penal pérdido por Caszely (claro).
Laura,
Lau para los amigos.
1 comentario:
gracias ...
hermoso gesto :)
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